Grupo Encina · despachos con raíces
Nadie crece solo.
Un grupo de asesorías y despachos profesionales que siguen siendo ellos mismos, con un suelo común de tecnología, organización y personas que ninguno tendría por su cuenta.
La confianza tiene raíces.
Si ha recibido nuestra carta o nuestro correo, le hemos escrito porque su despacho encaja con lo que buscamos: una asesoría en funcionamiento, con clientes estables y un equipo con experiencia, en las áreas fiscal, laboral, contable y mercantil y, cuando el despacho la tiene, también la jurídica. Esta página cuenta, con más detalle del que cabe en una carta o en un correo, quiénes somos, quién está detrás y cómo trabajamos. La conversación, si la hay, es estrictamente confidencial y sin ningún compromiso.
Qué es Grupo Encina
Como una dehesa: cada encina conserva su copa y todas comparten el mismo suelo
«La encina es el árbol de este país: vive siglos, tiene raíces profundas y crece despacio pero no se cae. En la dehesa cada encina conserva su copa y todas comparten el mismo suelo. Así entendemos el grupo: despachos con raíces en su tierra que siguen siendo ellos mismos, con un suelo común de tecnología, organización y personas.»
El despacho se queda donde está
Con su nombre, su equipo y sus clientes. Los socios siguen al frente el tiempo que quieran. No se trasplanta: se cuida donde ha crecido.
Lo que uno solo no puede tener
Capital, tecnología, organización, especialistas y clientes nuevos. El despacho accede a todo eso sin tener que construirlo.
Continuidad para los clientes
Verde todo el año. Lo que el despacho ofrece a quienes confían en él es que todo siga funcionando, y mejor, pase lo que pase.
Quiénes están detrás
Asesores que integran despachos desde 2018, y un inversor especializado en tecnología que respalda el proyecto
DAEM, asesoría familiar fundada en Barcelona en 1977
Casi cincuenta años asesorando a pymes, autónomos y empresas familiares en lo fiscal, lo contable, lo laboral y lo mercantil. Dirigida hoy por la segunda generación, con un equipo de unas noventa personas y oficinas en Barcelona y en otras plazas de Cataluña.
Desde 2018 ha integrado once despachos y carteras. Todos siguen operando, con sus equipos y con sus clientes, y no se ha deshecho ninguna operación. La forma de hacerlo, con sintonía con quien se une y sin disrupción para su gente, es la forma de trabajar del grupo.
La tecnología forma parte de su identidad desde el principio: equipo tecnológico propio, infraestructura propia y segura, y una forma de trabajar que ya está incorporando la inteligencia artificial sin improvisar. Cuenta además con un área jurídica propia, Legal 185, por lo que los despachos con abogados también encajan. Y una convicción de empresa familiar: este sector se lo ha dado todo, y quiere ayudar a crecer a quienes forman parte de él.
PSG Equity, inversor internacional especializado en tecnología
PSG es una firma de inversión especializada en empresas de software y tecnología, con sede en Estados Unidos y oficinas en Europa, entre ellas Londres y Madrid. Gestiona más de 30.000 millones de dólares, ha invertido en más de 160 compañías tecnológicas, que a su vez han integrado más de 500 empresas. España es su segundo mercado en Europa.
No es un inversor lejano. Ha invertido en compañías que ya forman parte del día a día de muchos despachos, como Signaturit (firma electrónica), Sesame (gestión de personas y control horario) o Mapal (software de gestión para hostelería). Y en inteligencia artificial es inversor de Mistral, la compañía europea de referencia en modelos de IA: en septiembre de 2026 co-lideró su ampliación de capital de 3.000 millones de euros, la mayor de una tecnológica europea hasta la fecha.
Conoce este sector: tiene experiencia acompañando la consolidación de despachos de asesoría y contabilidad en varios países, y sabe qué tecnología hace falta para que un grupo de despachos funcione como uno solo sin que cada despacho deje de ser el que era.
En Grupo Encina es el inversor que respalda el proyecto: aporta capital, solvencia y conocimiento de la tecnología. No compra ni opera despachos. Quienes dirigen el grupo, y quienes se sientan con cada despacho, son asesores.
Nuestra forma de hacerlo
Integramos, no agregamos
Incorporar un despacho es la parte fácil. Lo difícil, y lo que de verdad importa, es integrarlo de verdad: tecnología, organización y personas, sin que el cliente note otra cosa que una mejora.
No compramos carteras: incorporamos equipos
Una cartera de clientes sin la gente que la atiende no nos interesa. Incorporamos el despacho completo: el equipo, la forma de trabajar y, muchas veces, los propios socios, que siguen dentro del proyecto.
Un socio que conoce la tecnología
Regulación que cambia sin parar, clientes más exigentes, la irrupción de la inteligencia artificial. Hacerle frente exige tamaño, inversión y un socio que sepa de tecnología. Eso lo aporta el grupo, con una dirección clara sobre hacia dónde va el sector; el despacho no tiene que construirlo solo.
La excelencia es una obsesión
No somos un gran grupo sin personalidad. Buscamos sintonía con quien se une y una integración que no sea disruptiva ni para su personal ni para sus clientes. Integrar sin perder un punto de calidad ni de cercanía va antes que cualquier calendario.
El despacho sigue creciendo
Nuevos servicios para su cartera, clientes de otras oficinas del grupo y una carrera profesional más larga para su equipo. En este sector falta talento; aquí no sobra nadie.
Para el socio
Dos caminos, y en cada despacho cada socio elige el suyo
Hace pocos años casi todas las integraciones eran de jubilación. Hoy son la mitad. La otra mitad son profesionales en plena actividad que quieren dar mejor servicio en un entorno cada vez más exigente.
Una jubilación ordenada
Un beneficio justo, la continuidad de su gente y de sus clientes, y una transición acompañada durante el tiempo que haga falta. Salir tranquilo, sabiendo en qué manos queda lo que ha construido.
Seguir ejerciendo, sin afrontar solo lo que viene
Para quien quiere continuar, la incorporación a un proyecto mayor: estructura, soporte, capital detrás y clientes nuevos. «Solo no puedo» es la frase que más oímos; la respuesta no es dejar de ser uno mismo.
También para los hijos que siguen en el despacho y para el equipo: un proyecto más ambicioso y más carrera profesional. El plan de integración es un traje a medida para todos los que forman parte del despacho, de cara y con transparencia total.
Cómo lo hacemos
Cuatro pasos, sin prisa y sin guión
Hablar
Un café o una videollamada de media hora con quien lleva el proyecto, sin presentación de ventas. Escuchar qué quiere para su despacho, para su equipo y para usted, y contarle quiénes somos y cómo trabajamos. Si no tiene sentido seguir, nos habremos conocido: este sector es pequeño y siempre acabamos coincidiendo.
Conocer
Si seguimos, firmamos un acuerdo de confidencialidad y miramos juntos el despacho con calma: los clientes y su recurrencia, el equipo, los servicios, la forma de trabajar y las herramientas. Nada sale de ahí. Es lo que nos permite poner números a una propuesta que tenga sentido para las dos partes.
Acordar
Le presentamos una oferta por escrito con el precio y la forma de pago claros, porque el precio importa: es el valor de una trayectoria. Y con el papel de cada socio a partir de ahí, sea cual sea su opción: seguir al frente, acompañar una transición o retirarse. Si encaja, carta de intenciones, una revisión proporcionada al tamaño del despacho y contrato.
Integrar
Un plan a medida, con tiempo y hecho con las personas. El equipo se mantiene, con sus condiciones, y gana formación, especialistas y recorrido dentro de un grupo. Los socios eligen su camino, y los hijos de socios que se incorporan encuentran un papel propio. Y sus clientes notan solo una cosa: que todo funciona igual o mejor.
Discreción absoluta. Sabemos lo que significa que en el sector se sepa que un despacho está hablando con alguien. Ninguna conversación se comparte con terceros, el primer contacto es siempre personal y nada le compromete a nada.
Hablemos
Cuéntenos cómo prefiere que le contactemos
Le responde una persona y la conversación queda entre nosotros. Si lo prefiere, responda directamente a nuestra carta o a nuestro correo.

